Consejos generales
Un clima ambiental equilibrado es crucial para la longevidad de la madera, el cuero y la tapicería. Lo ideal es que la humedad sea del 50-60 % y la temperatura ambiente ronde los 20 °C. Estos valores evitan que la madera se encoja, se hinche y se agriete. Por supuesto, estas condiciones no siempre pueden mantenerse en la vida cotidiana: en invierno, el aire suele estar seco debido a la calefacción, mientras que en primavera el aire fresco aporta humedad a la casa. Los materiales naturales reaccionan a estas fluctuaciones, lo cual es completamente normal. Piense en sus muebles a la hora de ventilarlos y calentarlos.
Evite la luz solar directa: los rayos UV pueden decolorar y dañar la madera, la pintura, los tejidos y el cuero. Si es posible, no exponga los muebles a la luz solar directa. Utiliza cortinas o parasoles durante el día para evitar daños. En las primeras semanas tras la mudanza, no coloques ningún objeto de forma permanente sobre los muebles nuevos para evitar sombras o marcas permanentes, especialmente en maderas blandas sensibles.
Asegúrate también de que haya suficiente distancia con los radiadores u otras fuentes de calor y frío para evitar el estrés de los materiales. Y muy importante: pruebe siempre los productos de limpieza y cuidado en una zona poco visible.